Hamigobias en… Arguis

Para la excursión de octubre teníamos reservado algo especial, queríamos haberlo hecho antes para poder disfrutarlo mucho más con mejor tiempo pero al final tuvo que esperar a octubre. L-san nos propuso ir a su casa de Arguis (Huesca) un pueblecito precioso y tranquilo y nosotras nos lanzamos de cabeza. Aunque tuvimos algunas bajas, como siempre es muy difícil que podamos coincidir todas, V-san tenía un examen, pudimos ir cuatro de nosotras y disfrutar del fin de semana.

Cuándo: 3,4 de octubre 2015

Quienes: A-san, M-san, L-san y T-san. 

Cómo: coche T-san.

Arguis es un pueblo que está a un cuarto de hora aproximadamente de Huesca, en la sierra de Guara, por lo que para llegar desde Zaragoza está genial. Sin prisas salimos sobre las diez y media de Zaragoza y a las doce nos plantamos allí. Tardamos un poquito más porque dejamos a la prima de L-san en Huesca aprovechando que pasábamos por allí.

Nada más llegar nos recibieron los padres de L-san que iban a pasar el fin de semana con nosotras, tras enseñarnos la casa y ver el paisaje tan bonito, hicimos un aperitivo (ya que no pudimos hacer nuestro segundo desayuno) para coger fuerzas y estuvimos jugando con el perro de L-san y disfrutando del buen tiempo que hacía, el Sol iba y venía pero se podía estar sin problemas en el jardín.

Después comenzamos a preparar la barbacoa que íbamos a hacer para comer: carne, ensaladas, pan, chorizo, panceta… ¡nos pusimos las botas! Es una de las cosas que más nos gusta, reunirnos en torno a una mesa ya sea para disfrutar de una buena comida, merienda, desayuno…

Tras recoger todo fuimos a dar un paseo para bajar la comida, ahora los días son más cortos así que aprovechamos al máximo las horas de luz. Bajamos hasta el pantano que estaba con bastante poca agua y luego tomamos algo una vez más al sol (parecíamos lagartijas).

Luego volvimos y estuvimos entretenidas jugando a las cartas hasta la hora de la cena. Tras cenar enchufamos el hogar y pudimos hacer marshmallows al fuego (nos hacía ilusión hacerlo como en las películas americanas y al final nos animamos a comprarlos en Tiger de tamaño XXL) muy ricos por cierto, nos sorprendieron a todas y vimos unos cuantos conciertos de DBSK que llevó A-san.

Al día siguiente, pensábamos volver pronto por la tarde (sobre las cinco), así que aprovechamos la mañana para dar una vuelta por el pueblo. Nos gustó mucho, pese a ser un pueblo pequeño está muy, muy arreglado. Las casas están casi todas revestidas de piedra/hechas en piedra y son preciosas, estilo Pirineo, con balcones con las pocas flores que ya sobreviven en otoño y unos jardines muy cuidados y verdes.

El domingo amaneció lloviendo y así se quedó todo el día, con una lluvia fina pero constante por lo que fue un día de estar en casa con el hogar. Aprovechamos para comer carne a la brasa una vez más, algo difícil de hacer en el día a día.

Después de comer nos subimos a la buhardilla, como adolescentes que se reúnen en casa de alguna amiga en un club secreto, a charlar y jugar a las cartas.

Un fin de semana tranquilo, para recargar pilas y coger con fuerza la semana y despedirnos de las excursiones de varios días hasta el año que viene ya que ahora ya nos va a resultar bastante difícil cuadrar horarios para seguir con el ritmo de viajes así que hemos decidido que serán excursiones de día a partir de ahora e intentaremos ir adaptándolas al tiempo que empezará a hacer más frío.

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Hamigobias en… Alfamén

Aprovechando el buen tiempo que se da en otoño decidimos aprovechar y hacer a primeros de septiembre una barbacoa para despedir el verano definitivamente y ya de paso celebrar nuestra excursión agosto-septiembre.

Decidimos que la barbacoa sería en Alfamén, pueblo de una de las Hamigobias y al que otra de ellas estuvo ligada mucho tiempo.

Cuándo: finales de agosto principios de septiembre.

Quienes: A-san, M-san, L-san, V-san y T-san. Además contamos con la colaboración de G-san como hamigobio invitado.

Cómo: coches de V-san y M-san.

Esta vez M-san se estrenaba como conductora oficial de las Hamigobias, tenemos que admitir que lo hizo muy bien pese a ser uno de sus primeros viajes largos y que tiene un coche la mar de cuqui.

Llegamos no muy pronto por la mañana y tras tomar un aperitivo nos dimos una vuelta por el pueblo donde vimos la iglesia, el ayuntamiento, las instalaciones deportivas y la casa de cultura.

Después hicimos la barbacoa, muy organizados, preparamos entre todos todo y pudimos comer alegremente en el jardín.

Tras reposar un poco la comida fuimos a una terraza interior muy chula decorada con elementos antiguos y muchas plantas a tomar un café y ya volvimos a Zaragoza tras dar por terminado el día.

Hamigobias en…Veruela y Trasmoz

こんにちは みんなさん!

Tras haber visitado Alquezar y hacer la ruta de las pasarelas, nos picó la curiosidad de seguir haciendo rutas, adecuadas a nuestro nivel físico por lo que buscamos para la siguiente escapada un sitio cercano con una ruta bonita y algo que ver. Hacía no muchos días había estado con mi familia en el Monasterio de Veruela y buscando rutas alrededor, encontramos una ruta circular por Veruela y Trasmoz, así que allí nos dirigimos a finales de abril.

Cuándo: finales de abril, primeros de mayo.

Quienes: A-san, M-san, L-san, V-san y T-san. Además contamos con la colaboración de G-san como hamigobio invitado.

Cómo: coches de V-san y T-san.

Veruela está yendo hacia el Moncayo, cerca de Tarazona (también un sitio que merece la pena visitar) un poco más de una hora y media de viaje desde Zaragoza. El día no amaneció muy despejado, si no que estaba como suele pasar en abril encapotado y de vez en cuando con un poco de lluvia fina. Aun así no nos amilanamos y marchamos de ruta.

Al llegar allí, debido a nuestra inexperiencia nos quedamos un poco parados sin saber bien por donde tirar. El plan inicial era hacer un segundo desayuno y ya comenzar.

La ruta era circular de unos cinco-seis kilómetros, comenzaba en Veruela, llegaba a Trasmoz y luego volvía a Veruela.

Había unas marcas rojas y otras amarillas correspondientes a dos rutas, aunque en principio sólo vimos unas marcas rojas que comenzamos a seguir. Tras ver que esa ruta estaba toda encharcada debido a lo que había estado lloviendo y a la cercanía del río, dimos media vuelta pensando que no podríamos hacerla. Al volver hacia los coches, vimos las marcas amarillas que marcaban la otra ruta y nos decidimos a seguirlas pese a que había empezado a llover. Y menos mal, porque la ruta que habíamos elegido para ese día era la amarilla.

La ruta realmente es un paseo, un camino perfectamente adecuado que sólo hay que seguir para llegar a Trasmoz. Es un paisaje bonito donde a mitad de camino tenemos los restos de un poblado.

Al llegar a Trasmoz atravesamos el pueblo para subir a ver el castillo, donde tienen un museo ambientado en las brujas de Trasmoz. Tras ver el Castillo bajamos para volver a Veruela.

Nosotras llevamos comida de bocadillo y pudimos comer en unas mesas que hay en el paseo que va hasta el Monasterio. No hay mucho por los alrededores así que es mejor llevarse comida si no tienes muy claro algún sitio donde comer. Nosotras sólo vimos un bar/restaurante enfrente del Monasterio donde tomamos café.

Después de comer entramos al Monasterio para hacer la visita. Esperamos a la visita guiada y nos fueron explicando la historia y las diferentes estancias. El Monasterio tiene horario de verano e invierno para las visitas, así que estad pendientes ya que en invierno a las seis aproximadamente cierra. Nosotras tuvimos suerte y ya habían ampliado al horario de verano y pudimos aprovechar un poco más para verlo ya que las tardes ya alargaban.

Cerca también está Borja, por lo que aprovechamos para ver el Ecce Homo y merendar un poco antes de volver a Zaragoza.

Hamigobias en… Alquezar

こんにちは みんなさん!

La siguiente excursión elegida fue Alquezar, nombrado uno de los pueblos más bonitos de España y muy cerca de Zaragoza.

Cuándo: 3 de Abril de 2015

Cómo: con el coche de T-san.

Quienes: A-san, V-san, T-san y M-San

Nosotras solo podíamos ir el día 3 de Abril, que este año coincidía con Viernes Santo, y la primera recomendación es que si vais en festivo, madruguéis.

Cuando llegamos había coches aparcados en todos los sitios imaginables, de hecho nosotras entramos literalmente hasta la plaza de pueblo, porque no había ni un hueco para aparcar. Al final, por azares del destino, encontramos un hueco en el lateral de la carretera, pero seguramente más de uno se tendría que dar la vuelta o aparcar en Adahuesca.

Una vez allí, siguiendo tradiciones, lo primero que hicimos fue nuestro segundo desayuno.

RECOMENDACIÓN: Panadería L’Artica

Está panadería está cerca de la plaza principal del pueblo, y tiene vistas a toda la sierra de guara y la ruta de las pasarelas, si hace buen tiempo en la terraza se está de lujo, y si hace malo, por dentro es muy acogedora también. Tienen cosas muy ricas y podéis comprar dobladillos típicos allí mismo, no son los más baratos, pero están muy buenos.

Con el estómago lleno, fuimos a conocer el pueblo y antes de comer, a ver la Colegiata de Santa Maria (precio: 6e).

Otro consejo muy importante si vais en festivo, reservad para comer al punto de la mañana, nosotras lo pensamos pero no lo hicimos, y fue un fallo muy grande, porque todo estaba lleno, y acabamos comiendo en un bar que bueno…no fue una comida demasiado acertada, A-San todavía se acuerda de los calamares que se pidió para respetar la cuaresma.

Después de comer y tomar café, empezamos con la ruta de las pasarelas, el punto fuerte de Alquezar.

Quizá sea más recomendable hacerla por la mañana que con toda la solana del medio día, pero la verdad que aún a esa hora no se nos hizo nada pesado, hay bastantes zonas de agua y el calor no se hace agobiante.

La ruta no es difícil, pero hay que llevar buen calzado y tener en cuenta que hay zonas que resbalan y partes inestables, así que hay que llevarse deportivas o botas.

Nos costó unas dos horas hacer la ruta tranquilamente parando para ver la cueva, los lagos… a todas nos pareció una ruta preciosa y muy amena.

Lo último fue volver a L’Artica a tomar algo, comprar dobladillos, y despedirnos de Alquezar con ganas de volver a la Sierra de Guara.

Hamigobias en… San Sebastian

こんにちは みんなさん!

Inauguramos nuestras excursiones mensuales con algo que teníamos muchísimas ganas de hacer: conocer San Sebastian.

Cuándo: 27 febrero – 1 marzo

Cómo: con el coche de V-san.

Hospedaje: Irenaz Resort Hotel.

Quienes: A-san, V-san y T-san.

Habíamos planeado ir a final principios de febrero finales de enero (por aquello de empezar el año con nuestra primera excursión) pero el tiempo tenía otros planes y es que con el temporal que hubo este año por el norte era bastante difícil que pudiésemos ir en esas fechas. Cambiamos la reserva del hotel, algo para lo que no nos pusieron ninguna pega al no querer anular la reserva si no sólo cambiarla.

En esta ocasión sólo pudimos ir V-san, A-san y yo, el resto de hamigobias nos despidieron con un pañuelo blanco y nos vieron marchar a San Sebastian.

Fue el primer viaje largo por carretera que hacia V-san y ¡menudo estreno tuvo! Aunque el temporal había pasado, seguía haciendo mal tiempo porque no dejaba de ser final de febrero con lo que cuando llegamos al País Vasco empezó a llover (mucho). Era un poco difícil ubicarse al anochecer pronto (febrero una vez más…) y ser un sitio completamente desconocido para las tres aunque hay que admitir que con el Tom Tom (recomendadísimo para viajes) se va a los sitios de maravilla, eso sí, era la primera vez que lo utilizábamos y nos sorprendió llevándonos a “nuestro destino” que resultó ser un punto indeterminado en una carretera de los alrededores de San Sebastián después de lo cual nos dijo “Ha llegado a su destino” y se apagó. Tras el momento inicial de pánico llegamos sin grandes problemas al hotel (menuda campeona está hecha V-san al volante) que estaba ya a apenas 10 minutos del punto en el que nos dejó el GPS.

Una vez hecho el check-in y de ver lo bonito que era el apartamento que habíamos elegido (las tres coincidimos en que podríamos vivir ahí de continuo) nos bajamos al centro de la ciudad a comprar algo para beber con la cena. Habíamos llevado una maxi tortilla de patata, cortesía de la madre de V-san (que aprovechamos durante todo el viaje).

Tras aparcar el coche en un aparcamiento del centro, al ladito de la playa de la Concha, dimos una vuelta por la zona de pintxos y vimos la Concha iluminada por la noche acompañada del famoso chirimiri, mereció la pena bajar para verlo. No es muy buena idea bajar al centro de la ciudad con el coche, tienes que tirar de parking de pago la mayor parte de las ocasiones.

Al día siguiente aprovechamos para ver la ciudad, amaneció nublado y lloviendo un poco así que paraguas en ristre nos bajamos al centro a desayunar. Algo que debéis saber de nosotras se que nos encanta desayunar y si es juntas, más. Nos gusta tanto que una de nuestras tradiciones es hacer segundos desayunos allá donde vayamos, practicando el Slow travel. Desayunamos en una de las pastelerías más antiguas de la ciudad, al lado del río Urumea, era muy bonita en tonos blancos y rosa pastel.

Teníamos planeado coger las visitas guiadas de la Oficina de Turismo por la ciudad para ir viendo las cosas con un orden y nos fueran explicando que es lo que estábamos viendo porque no habíamos hecho rutas ni planificado mucho el viaje. Cogimos la visita “visita guiada por San Sebastián esencial” por la mañana donde nos enseñaron lo principal de la ciudad y nos fueron explicando su historia. Tuvimos bastante suerte ya que el tiempo nos respetó mucho, sólo cayó un poco de chirimiri lo que también le daba su encanto a la ciudad al verla en su clima habitual. También nos encontramos con un coro de señores que cantaban canciones tradicionales del País Vasco por la calle y al entrar en la Basílica de Santa María nos sorprendieron tocando el órgano durante nuestra visita.

Tras comer de pintxos y gracias a una de las mejores recomendaciones que nos hicieron comer una riquísima tarta de queso de postre, fuimos a la segunda visita guiada que habíamos contratado “San Sebastián romántico” donde nos enseñaron el resto de las catedrales, el hotel Maria Cristina, el teatro Victoria Eugenia y otros puntos clave de la ciudad. Aquí el tiempo se portó bastante peor, llovió con ganas chafando en cierto modo la visita al ir continuamente cargando con los paraguas.

El domingo nos dejamos para ver El peine de lo viento y el Palacio de Miramar, tras recorrer el paseo de la Concha andando y comer tocaba volver a casa.

Nos encantó la ciudad, sin duda la fama que tiene es completamente cierta y es una de esas ciudades que no te puedes perder. Prácticamente toda la ciudad es preciosa, como nos indicaron, es una ciudad de ocio y se nota en las construcciones y en el estilo de vida. Una visita totalmente recomendable.